Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

domingo, 28 de febrero de 2016

Violencia sobre el cuerpo y violencia estructurada

La violencia se encuentra estrechamente relacionada al cuerpo, asimismo, a cómo este consolida relaciones sociales y culturales. En este sentido reconocer como el cuerpo ha sido un elemento fundamental para la conformación de hegemonía, control e incluso dominación gracias a la violencia sobre el mismo y a la violencia incorporada resulta relevante para comprender la configuración social.
En este sentido, la violencia sobre el cuerpo y la violencia incorporada permiten preguntarse sobre cómo los territorios han sido construidos sobre el miedo, la muerte y el dolor, por consiguiente, cómo la construcción territorial se ha dado desde una única visión, homogénea y hegemónica.
“generar o mantener un orden a través de hechos contundentes sobre los objetos, los cuerpos o los campos de relación social, precisando así un objetivo localizado en el tiempo y el espacio.” (Chaves, 2011, pp. 164)
De esta manera, a partir de la vivencia personal de la violencia, se reconfiguran las prácticas sociales en torno a la aceptación o a la resistencia; cabe aclarar que esta reconfiguración implica cambios culturales, políticos, económicos o sociales.
En este sentido, las prácticas corporales regulan al individuo, lo mantienen como un cuerpo controlado.
Así, la violencia entendida como técnica corporal genera aceptación social y limitación. Es decir, y como bien lo muestra la película y el trabajo de campo de Chaves, la violencia se transforma en un elemento que hace parte de la cotidianidad, un elemento que se reproduce y se acepta, aceptando así la imagen construida sobre el cuerpo, imagen ligada al miedo, al dolor y al control.

“la violencia es una técnica corporal, en la medida en que llega a ser aceptada por las sociedades, imitada e instruida sobre el cuerpo; pero, además, retroalimentada de los usos y manejos coyunturales.”(Chaves, 2011, pp. 166)

De igual manera, en La Dominación Masculina (1998), Bourdieu expone como se trasgreden las estructuras mentales, genera una vocación, que es vista como una decisión personal pero que al final es sometida por el inconsciente  que esta guiado por la estructura.
De igual manera, la deshumanización de la violencia, tanto en esferas sociales como individuales, logra potencializar y capitalizar la misma, tanto así que las víctimas se transforman sin notarlo en reproductores de la violencia, aumentando la brecha generada por la violencia, el miedo y la dominación.

Por último, Chaves realiza una invitación a matizar la violencia en relación al contexto de la misma, evitando caer en soluciones para la misma creadas en otros contextos o pensando que existe una única causa generadora de violencia.
En términos de Fals Borda, la ciencia, comprometida con las exigencias de la realidad debe plantearse desde tres premisas principales, la primera, responde a una dialéctica del conocimiento, que vea a la teoría y la practica como eje fundamental de causalidad; la segunda, a pensar y actuar, que de alguna manera, se ve estrechamente relacionada con la dialéctica del conocimiento, reconociendo que si desde las estructuras mentales hay un compromiso con la realidad, en el actuar del investigador también lo habrá. Por último existe una relación forma y contenido.
“la dimensión del “hecho” como proceso histórico, que la realidad es un “complejo de procesos”. Reconfirmamos por enésima vez que, en lo social, no puede haber realidad sin historia: los “hechos” deben complementarse con “tendencias”, aunque éstas sean categorías distintas en la lógica.”(Fals Borda, 1978, pp. 11)


Referencias Bibliográficas

Bourdieu, P (1998). La Dominación Masculina. Barcelona: Editorial Anagrama

Chaves, J (Julio/ Diciembre 2011). Entre la violencia sobre el cuerpo y la violencia incorporada. Hacia la promoción de la salud, Volumen 16. Pp. 162- 172

Fals Borda, O (1978). El problema de cómo investigar la realidad para transformarla. FUNDABCO. Bogotá.




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