Repensar
el género como categoría analítica para la comprensión del crisol social
implica reconocer como la misma ha experimentado diferentes cambios, los cuales
traen consigo transformaciones históricas trascendentales para la comprensión
de la realidad social.
Así,
repensar la categoría de género implica reconocer que los sistemas de género-
sin importar el periodo histórico- se constituyen de manera binaria, que oponen
la hembra al macho, lo femenino a lo masculino, y que por lo general, estas
construidos de manera jerárquica. (Conway, J, Bourque, S y Scott, J, 1987, pp.
6).
En
este sentido, la discusión sobre el género implica identificar como a lo largo
de la historia la categoría se ha construido, cual ha sido su avance, debate y
además como la misma se ha construido en las ciencias sociales.
El
interés del género como categoría analítica surge a finales del siglo XX, sin
embargo anteriormente las teorías construidas desde el siglo XVIII
desarrollaban lógicas en relación a los roles hombre- mujer, o en relación a
los sistemas sexuales. Sin embargo el termino género “forma parte de una tentativa de las
feministas contemporáneas para reivindicar un territorio definidor específico,
de insistir en la insuficiencia de los cuerpos teóricos existentes para
explicar la persistente desigualdad entre mujeres y hombres” (Scott, 1996, pp. 292)
Asimismo, surge el debate a la ciencia desde el humanismo, el posestructuralismo,
la teoría critica, entre otros; espacios desde los cuales el feminismo ha
consolidado voces teóricas, aliados académicos y políticos. Entonces, resulta
pertinente exponer como el rol de la mujer en la vida social no es un producto,
por el contrario es resultado de diversas condiciones culturales, sociales,
políticas y económicas que adquieren significado a través de la interacción
social.
Así
pues, en un inicio la construcción del genero se relacionaba con una base biológica
en relación a la asignación de roles. Autores como Talcott Parsons relacionaban
la racionalización con la definición de roles de género, y sus funciones en términos
económicos y sexuales. Además, la visión parsoniana del género aceptaba sin
cuestionamientos las caracterizaciones de conducta y sexualidad establecidas
por las ciencias sociales de los años 30 y 40, considerando como desviaciones a
aquellas conductas no binarias, y salidas de la relación macho, hembra, mujer
hombre.
La
visión de Parsons del género, que es un ejemplo de las visiones hegemónicas construidas
a través de la historia demuestran como el género como categoría analítica era
visto simplemente como “El conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones
sociales que una cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre los
sexos, para simbolizar y construir socialmente lo que es “propio” de los
hombres (lo masculino) y lo que es “propio” de las mujeres (lo femenino)” (Lamas,
M. 1994, pp.84)
De igual modo, el género ha consolidado fronteras de clase, de
etnia, políticas, económicas y sociales. Fronteras que se mueven, cambian y
mutan; que no operan solo en la base material de la cultura, sino también en lo
imaginado, lo simbólico. Fronteras que se transmiten sobre los diferentes usos
del lenguaje y de símbolos, en últimas, que son transmitidas desde nuestros cerrados
sistemas de pensamiento.
Ahora bien, aunque la compresión del género haya sido abordada
desde las ciencias sociales, resulta pertinente reconocer como los sistemas parentesco, relacione a partir de ámbitos
domésticos, la relación del género con el mercado del trabajo y la división
social del mismo, la subordinación de géneros, sus relaciones con el sistema de
poder y la subjetividad de los actores en relación al sistema social son
variables relevantes que permitirán avanzar en la construcción del género como categoría
de análisis.
Así pues, el reto de repensar la academia en relación al género
deja abiertas infinitas “posibilidades
para pensar en las estrategias políticas feministas actuales y el (utópico)
futuro, porque sugiere que el género debe redefinirse y reestructurarse en
conjunción con una visión de igualdad política y social que comprende no sólo
el sexo, sino también la clase y la raza” (Scott, 199, pp. 300).
Referencias Bibliográficas
·
Conway, J-
Bourque, S y Scott, J (1987). El concepto de género, en learning about women: gender,
politics and power.
·
Scott, J (1996). El género:
una categoría útil para el análisis histórico en El género: la construcción cultural
de la diferencia sexual. Pp. 265- 302- PUEG, México.
·
Barbieri,
T (1993). Sobre la categoría de género: Una introducción teórica- metodológica.
Debates de Sociología No 1. UNAM
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