Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

sábado, 5 de marzo de 2016

Cuerpo y Sexo

Siguiendo el hilo conductor que se ha trazado anteriormente, es posible exponer como el cuerpo resulta sujeto a construcciones sociales, políticas, culturales, y económicas; además de ser construido en relación a periodos históricos, condiciones de clase particulares a cada contexto, herramientas específicas de dominación y control y estructuras de pensamiento particulares.
Así pues, repensar al cuerpo como un elemento construido y constructor nos invita a reflexionar sobre el concepto de sexo, el cual cómo la categoría de género y cuerpo, se ha formado sobre gran variedad de disputas, sobre procesos históricos, inscripciones particulares, dualidades homogenicas, pero a la vez sobre luchas sociales y políticas.

“Los cuerpos no sólo tienden a indicar un mundo que está más allá de ellos mismos; ese movimiento que supera sus propios límites, un movimiento fronterizo en sí mismo, parece ser imprescindible para establecer lo que los cuerpos "son".”  (Butler, 2002, pág.12)
Lo anterior demuestra como el sexo no representa una construcción ideal, que se materializa sobre el tiempo o la normalidad, por el contrario, el sexo es construido como el cuerpo mismo, el género y la sexualidad a partir de materializaciones que se imponen y se logran mediante prácticas, regulaciones, control y sobre todo la idea esencial de masculino y femenino. En este sentido, entender el sexo en relación al cuerpo implica preguntarse sobre los diversos procesos mediante los cuales se ha normalizado y regularizado la idea del sexo como algo biológico, estático e inmutable.
“Sexo  no  es  aquí  entonces  una  realidad  simple  o  condición  estática de  un  cuerpo,  no  es  ya  un  dato  corporal  sobre  el  cual  se  impone  el  género,  más  bien  se  trata  de un  efecto  sedimentado  de  una  práctica  reiterativa  de  poder  que  actúa  como  norma  cultural  que gobierna  la  materialización  de  los  cuerpos.” (Suniga, 2013; pág, 5)
En Este sentido, la construcción del sexo se encuentra estrechamente relacionada con la construcción del género y la sexualidad, construyendo en conjunto procesos de identificación.
Ahora bien, pensar en las diversas condiciones culturales resulta necesario entender que el sexo no es inamovible o estático, sin por el contrario que a partir de su relación con el género y la performatividad del cuerpo se construye y cambia.

Además, el sexo en su materialidad genera y es efecto político y cultural, de tal manera que, además, crea ilusiones de una sustancialidad previa.  (Suniga, 2013)

Si el género es la construcción social del sexo y sólo es posible tener acceso a este "sexo" mediante su construcción, luego, aparentemente que ocurre es, no sólo que el sexo es absorbido por el género, sino que el "sexo" llega a ser algo semejante a una ficción, tal vez una fantasía, retroactivamente instalada en un sitio pre lingüístico al cual no hay acceso directo. (Butler, 2002; pág, 23)


Referencias Bibliográficas


Burgos, E. (2006). Cuerpos que hablan . En J. Arregui, & J. García, Significados corporales (págs. 93-109). Málaga: Colección Monogragía 11.
Butler, J. (2002). Los cuerpos que importan . En J. Butler, Cuerpos que Importan: Sobre los limites materiales y discurivos del "sexo" (págs. 17-95). Buenos Aires : Paidós.
Suniga, N. (2013). ¿Discurso o materialidad? Sobre la construcción del cuerpo sexuado en la teoría de Judith Butler. Instituto de Investigaciones Gino Germani- VII jornada de Jóvenes Investigadores .







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