Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

lunes, 15 de febrero de 2016

Feminismo: Movimiento Emancipador

Reconocer la importancia del feminismo en la construcción de relaciones políticas, económicas, sociales y culturales implica pensar en  las diversas condiciones que este movimiento trazo; esto además, relacionado con situaciones contextuales específicas, hitos históricos particulares y teóricas sociales.

De esta manera, es posible comprender como el feminismo no resulta una condición simbólica o netamente discursiva, entre otras definiciones peyorativas construidas en el imaginario social, por el contrario, es considerado como uno de los movimientos sociales más fuertes en el siglo XX y XXI, luchando por la transformación de las condiciones de las mujeres, además de su relación con el género. Por otro lado, el feminismo se ha consolidado como teoría social, logrando análisis de gran magnitud en relación a raza, sexo, género, etnia, condiciones políticas, poder, etc.
“Los cambios no hubiesen sido posibles sin la capacidad emancipadora del feminismo como movimiento social de transformación de las relaciones entre hombres y mujeres y del impacto que todo ello supuso en la producción del conocimiento.”(Beltrán, E, Maquieira, V, Álvarez, S, Sánchez, C, (2001).pp. 10)

En este sentido, repensar el feminismo como teoría social y como movimiento social implica comprender como a través de la historia las mujeres han jugado un  papel fundamental en la consolidación de relaciones sociales, políticas, económicas y culturales. Por consiguiente, reconocer el papel del movimiento sufragista en relación al feminismo liberal y los procesos de revolución industrial y francesa, como el papel del feminismo de la igualdad y la diferencia en la construcción del debate inicial en relación al cuerpo y la asignación de roles, así como los múltiples feminismos de la tercera ola, entre otros, permite ejemplificar la importancia del feminismo como movimiento político, además de como teoría social.

“El feminismo es capaz de percibir las «trampas» de ciertos discursos, y, en este sentido, el feminismo no es una alternativa teórica más, sino que actúa como conciencia crítica resaltando las tensiones y contradicciones que encierran dichos discursos. Estas contradicciones se hacen patentes cuando se enfrentan a las vindicaciones emancipatorias  del discurso feminista” (Amorós, 1997:142)

Ahora bien, aunque las teorías feministas iníciales no reconocieran las diversas condiciones diferentes a mujeres blancas, ilustradas; la característica emancipadora del movimiento feminista ha logrado transformar las condiciones de vida de múltiples agentes sociales. Asimismo, el feminismo de la tercera ola ha reivindicado y repensado las condiciones de clase, etnia, religión, relaciones con la tierra, etc., en relación al género, lo cual es muestra clara del alcance de la teoría como paradigma crítico.
En este sentido la teoría feminista puede ser entendida como teoría crítica, capaz de interpretar las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales de un contexto específico.
“En este sentido, puede decirse que la teoría feminista constituye un paradigma, un marco interpretativo que determina la visibilidad y la constitución como hechos relevantes de fenómenos que no son pertinentes ni significativos desde otras orientaciones de la atención.” (Amorós, 1998: 22)


Referencias Bibliográficas
·         Beltrán, E, Maquieira, V, Álvarez, S, Sánchez, C, (2001). Feminismos: Debates teóricos contemporáneos- Introducción, pp.9-17. Alianza Editorial: Madrid.
·         Viveros, M (2004). De diferencia y diferencias. Algunos debates desde las teorías feministas y de género. Editorial Pontificia Universidad Javeriana: Bogotá.
·         Amorós, C-  (1997).  Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad. Cátedra, col. Feminismos, Madrid.

                      (1998). El punto de vista feminista como crítica,  en Carmen Bernabé (Dir.), Cambio de paradigma, género y eclesiología, Verbo Divino, Navarra.

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