Repensar
la relación cuerpo género implica de cierta manera reconocer como el género, se
visualiza y construye en relación al cuerpo, en este sentido, comprender las
transmutaciones que se generan en relación a ambos implica situarse en
relaciones de resistencia y transformación.
En
este sentido, comprender tal relación, implica identificar al género como una
construcción histórica de regulaciones corporales, además de estar dispuesto a
cambiar constantemente; además que el
sexo y lo anatómico no es algo natural e inmutable.
Así
pues, las discusiones en relación al cuerpo y el género han logrado
desnaturalizar las identidades estáticas y homogéneas, de la mano de la
reformulación de hombre y mujer, entendidas como construcciones culturales. Incluso
han logrado postular al género como una precondición para construir relaciones
sociales, como algo que se hace y no es y que se caracteriza por su inestabilidad
y fragilidad. (Vartabedian, 2008)
“Considerar
al género como una forma de hacer, una actividad incesante performada, en parte,
sin saberlo y sin la propia voluntad, no implica que sea una actividad
automática o mecánica. Por el contrario, es una práctica de improvisación en un
escenario constrictivo. Además, el género propio no se «hace» en soledad.
Siempre-se está «haciendo» con o para otro, aunque el otro sea sólo imaginario.” (Butler, 2006,
pág. 3)
De
esta manera, es posible plantear que la relación del cuerpo con el género es
fundamental para comprender como existen múltiples miradas, múltiples formas de
apropiar y agenciar los cuerpos en relación a las identificaciones.
Los
cuerpos se modifican, se transforman, se territorializan en relación al género
y como espejo de él. (Vartabedian, 2008)
De
igual modo, los cuerpos generan representaciones, producto de tensiones y
contradicciones; estas a su vez gracias a la influencia de medios de
comunicación, las instituciones y la academia logran consolidar imágenes y
símbolos.
Estas
imágenes se han instalado en el escenario social y posteriormente recreadas por
los habitantes del mismo, es decir, aquellos cuya sexualidad en cuanto a
realidad no representa ningún problema. (Correa Montoya, 2007)
Asimismo,
la construcción del género en relación al cuerpo ha consolidado nuevas maneras
de entender como la construcción del cuerpo no implica un proceso lineal,
ordenado y previamente establecido, sino por el contrario, permite mostrar los
diferentes matices, las diferentes expresiones. El cuerpo es un territorio, un
lugar de relacionamiento e identificación. Un lugar de construcción.
‘’El lugar surge en relación a uno mismo con
los otros, el territorio es un lugar de relaciones del nosotros, en el cual mi
lugar permanece siendo negociado con los lugares de los otros y ese nosotros’’ (Correa Montoya, 2007, pág. 65)
Referencias Bibliográficas
Butler, J. (2006). En J. Butler, Deshacer el género
(págs. 13-67). Barcelona : Paidós.
Correa Montoya, G. (2007). Segunda
Parte . En G. Correa Montoya, Del rincón y la culpa al cuarto oscuro de
las pasiones. Formas de habitar la ciudad desde las sexualidades por fuera
del orden regular (págs. 40-70). Medellín : Universidad Nacional de
Colombia.
Vartabedian, J. (2008). El cuerpo como
espejo de las construcciones de género. Una aproximación a la transexualidad
femenina . Universitat de Barcelona .
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